
Fuente : http://www.todosomosanimal
Cuando te preguntan y comentas en una celebración familiar, cena de amigos o comida de trabajo que no te comes a los demás animales, que tampoco consumes huevos, leche, queso ni miel... que no vistes calzado o ropa hecha con la piel y pelo de otros animales y demás, enseguida surgen los mismos comentarios: "¿no crees que es un poco exagerada tu postura? ¿no te parece que eso ya es ir muy lejos?"
Esas opiniones, además de habituales, son comprensibles teniendo en cuenta que la educación especista que recibimos en su momento tenía como objeto que aceptáramos como normal reconocer al resto de animales útiles para el ser humano. Además, esos mismos comentarios podrían ponerse en boca de cualquiera de nosotros años atrás, mucho antes que conociéramos todo lo que implicaba nuestra forma de vida.
Sin embargo nuestra conducta nada tiene de fundamentalista ni de intransigente y sí mucho de coherente.
Para nosotros hablar de un "filete" de una ternera o de un huevo de una gallina, hablar de un abrigo de visones o de unos zapatos de piel de vaca es hablar de lo mismo.
Detrás de todos esos "productos" hay un animal que ha sido convertido en nuestro esclavo, concebido para producir sin descanso y todos ellos serán igualmente asesinados el día que dejen de ser rentables.
Si reconocemos a los demás animales como nuestros iguales, precisamente porque compartimos la capacidad de sentir, y nuestra obligación moral pasa por el respeto a su vida y libertad, lo lógico y normal es abandonar cualquier práctica que suponga una violación de dicho planteamiento, o bien, dejar de consumir cualquier producto o actividad que implique la esclavitud, explotación y la muerte de cualquier animal no humano, independientemente de qué animal se trate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario