Despierta...!!

viernes, 23 de julio de 2010

Algo de Historia del Naturismo Vegetariano/Vegano


"¡Oh mortales! No sigáis envenenando vuestro cuerpo con un alimento tan repulsivo como la carne. Sólo a los animales les es propio alimentarse de carne y aun no todos la usan. El caballo, el buey, el carnero pacen las hierbas de los prados; únicamente los de índole fiera y silvestre; los tigres, los fieros leones, los lobos y los osos gustan de sangrientos manjares. ¡Oh dioses! ¿Puede darse mayor delito qué introducir entrañas en las propias entrañas, alimentar con avidez el cuerpo con otros cuerpos y conservar la vida dando muerte a un ser que, como nosotros, vive?... ¿Por qué ha de ser la matanza el único medio de satisfacer vuestra insaciable gula?" Desde que Pitágoras (siglo VI a. de J.C.) pronunciara esta exhortación a favor de una dieta exenta de carne y sus seguidores formaran una comunidad vegetariana, la historia del naturismo se ha caracterizado como una lucha para recuperar la identidad moral del ser humano. Aunque la humanidad en general no haya evolucionado mucho éticamente, desde entonces millones de personas en todo el mundo siguen una alimentación vegetariana motivados por los mismos principios que expuso el gran filósofo y matemático griego: la salud física, la responsabilidad ecológica y las mismas motivaciones filosóficas o religiosas que también hoy nos preocupan.

La historia del vegetarianismo está relacionada con muchos de los más famosos nombres que ha tenido la humanidad. El mundo helénico y la antigua Roma contaron con notables vegetarianos, como muestran los escritos que nos legaron, donde sus autores exponen su rechazo e incluso su repugnancia a alimentarse de animales. Pitágoras, lo mismo que Porfirio, sostenía que la carne de las bestias contaminaba y brutalizaba el alma humana. También los escritores Ovidio y Plutarco deploraban la matanza de criaturas inocentes, igual que otros personajes vegetarianos griegos y romanos como Homero, Empédocles, Platón, Teofrasco, Soción, Séneca, etc.

Muchas religiones y creencias han apoyado el vegetarianismo: el brahmanismo, el budismo, el jainismo y el zoroastrianismo abogan por la abstención de comer carne. Asoka, rey de la India (c. 264 - 223 a. de J.C.), se convirtió al budismo y lo elevó a religión del estado: "Aquí no debe matarse ni sacrificarse ningún ser viviente, ni deben celebrarse fiestas de sacrificios, pues el emperador considera esas fiestas como un gran mal" -un ejemplo que sin duda debería seguir en España el Rey Juan Carlos dejando de apoyar las corridas de toros-. Los Adventistas del Séptimo Día y la Orden de la Cruz recomiendan también una dieta vegetariana, y muchos hindúes y algunos grupos católicos siguen un régimen vegetariano.

Leonardo Da Vinci (1467 -1516) opinó que "Llegará un tiempo en que los seres humanos se contentarán con una alimentación vegetal y se considerará la matanza de un animal como un crimen, igual que el asesinato de un ser humano". El pintor, escultor, arquitecto, ingeniero y anatomista italiano rehusó obstinadamente comer carne desde la infancia, cuando con ocasión de una fiesta vio a una vieja criada matar a un lechoncillo.

El escritor español y autor de «El Quijote», Miguel de Cervantes (1545-1616), también pensaba que "La alimentación de un hombre superior debe ser de frutos y raíces comestibles", igual que el Dr. Carlos Linneo (1707-1778), uno de los más grandes naturalistas de la humanidad: "De acuerdo con su anatomía, el hombre no ha sido dispuesto fisiológicamente para comer carne", decía, y "Las frutas son el alimento más conveniente al hombre, según demuestra la analogía con los cuadrúmanos en la estructura de su dentadura y aparato digestivo".
Los acuciantes problemas ecológicos, la mala publicidad del colesterol y las grasas saturadas, y los estudios que confirman que una dieta vegetal puede sostener la salud y mejorarla han contribuido, junto a las motivaciones metafísicas y morales históricas, a un mayor interés por la salud y a un espectacular crecimiento del interés por el vegetarianismo y el veganismo en los últimos años. El peligro que corren infinidad de especies y el daño y la contaminación qué están sufriendo los ecosistemas también han intensificado la aversión a la explotación humana de otros animales y el deseo del retorno a una vida más simple y a una dieta más natural. Esto y, los enormes costes económicos y ambientales de una dieta basada en el consumo de carne para una población que crece constantemente, han hecho que el veganismo sea el vehículo esencial para salvaguardar la vida del planeta Tierra.

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